Después de una larga y excelente carrera como diseñador de interiores, Michel Harmouch comienza una nueva carrera, la artista plástico. Tiene todo lo necesario para ello; talento, creatividad y deseo de retratar desde su punto de vista la naturaleza, el verdor de un mundo que se nos diluye.

El artista escapa a la vida al aire libre: las pinturas casi monocromas, donde una multitud de verdes que hablan, de arbustos y grandes troncos. Árboles, guardianes de la naturaleza, instantánea de bosques que no sabemos sin son para siempre. Mueve el color de su paleta según las estaciones. Esto es lo que dice la paleta del pintor.
Su pincel es dinámico, corto y largo trazos de casi monocromáticos colores componen la obra. Su color no es complementario es parte integral de la composición. Árboles, bosques, paisajes y los fondos donde todo ello sobresale. Sus pinturas tienen ritmo marcado por los pequeños y grandes toques de pintura, creando una armonía y ritmo que sólo un artista puede lograr. En cualquier estación del año se encuentra lo fresco de su trazo y su intuición de ver mas allá del bosque abstrayendo el mundo real a un mundo de fantasía y belleza.

Michel Harmouche reconoce la importancia de las nuevas tendencias en el arte contemporáneo, pero el adopta la que mejor se adapta a su temperamento. Una veces interpreta las formas con mas libertad, otras las deja sugerentes, mas simbólicas. Él sabe que la imagen puede expresar temas más allá de la apariencia y busca que observador reduzca su obra a las sensaciones personales. El libre albedrío, el pensar lo que es o lo que no es, incorpora la libre interpretación que al fin y al cabo mantiene en el tiempo al mundo del arte.

La exposición está abierta al público desde el 6 de marzo de 2009 en Aïda Cherfan Fine Arts, Place de l’Etoile, Hussein El Ahdab Street, downtown Beirut.
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