Cierto día de Mayo, Alegría y Tristeza se encontraron en las orillas de un lago, se saludaron y se sentaron junto a las tranquilas aguas y conversaron.
Alegría habló sobre la belleza que reina sobre la tierra, del cotidiano encanto de la vida en el bosque y entre las colinas, y de las canciones escuchadas al amanecer y al anochecer.
Y Tristeza estuvo de acuerdo con todo lo que Alegría había dicho, pues Tristeza conocía la magia de la hora y la belleza de aquellas cosas.
Y Tristeza habló con elocuencia cuando se refirió a los campos y a las colinas de mayo.
Alegría y Tristeza conversaron un largo rato y estuvieron de acuerdo con todas las cosas que conocían.
En ese momento pasaban por la orilla dos cazadores, miraron hacia la otra ribera y uno dijo:
Me pregunto quiénes son esas dos personas. El otro dijo :
¿Has dicho dos? , Yo solo veo a una. El primer Cazador respondió : Pero si hay dos. Y el segundo dijo:
Según veo yo hay una sola, y el reflejo del lago es solo uno.
No, hay dos – respondió el primer cazador- , Y el reflejo sobre las aguas tranquilas muestra a dos personas .
Pero el segundo repitió: Solo veo una. Y el otro: Veo a dos personas, y muy claramente.
Hoy en día un cazador dice que el otro ve doble mientras que el otro repite:
Mi amigo es algo ciego .
(EL VAGABUNDO, 1932, Gibran Khalil Gibran)
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