En su historia reciente, los libaneses han permanecido con el temor de desajustar su “convivencia nacional” por alguna actitúd desmedida que peligra su frágil entendimiento,
pues resguardar la modalidad que habían elegido como método de vida en 1943, era su alucinación y meta diaria.
Sin embargo, este “plan” de 1943 carecía de muchos empalmes a juicio de los propios libaneses, y para mejorarlo, estaban encarando un desafío aún mayor, cuando una vez se presentaron ante el mundo como “MENSAJE DE CONVIVENCIA” (Juan Pablo II)
Ellos han asimilado la convivencia hasta la guerra interna en 1975, como un compartir de un espacio geográfico determinado y como una mezcla entre sí, aún cuando ésta mezcla arroje enfrentamientos bizantinos, a causa de la carencia de sentir los problemas, las alegrías, y los dolores entre ellos todos, los elementos que conforman la nación libanesa, sin embargo ellos sentían que estaban en convivencia en desarrollo.
Desde luego la convivencia presentada de ésta forma, no es más que una “coexistencia” insípida y perezosa, impuesta por circunstancias de momento, al clásico estilo Neorquino, en donde reina el pragmatísmo en el trato humano.
La convivencia nunca es lindarse a sí misma en dogmas propias de un grupo étnico ó religioso determinado sin abrirse, a sentir los anhelos de tu “socio” en la patria.
Retornando a los principios de la convivencia, decimos que no hay convivencia si no existen dos (2) elementos a completarla, pues cómo podríamos llamarla convivencia, si se tratara de un solo grupo y de una sola parte? ó, si la “otra parte” se diluye en la primera y se desaparece por completo en ella?… Tiene que permanecer la diversidad, sin duda.
Por lo tanto las reglas de una convivencia son:
1- tener dos o más elementos que expresan voluntades de aceptarse entre sí.
2- Admitir los derechos básicos humanos entres las partes.
3- Considerarse mutuamente las particularidades de cada elemento, tanto religiosa, como socio-cultural.
4- Entrar en permanente plática, clara y sincera a fin de esclarecer lo inentendible, y unificar la visión de futuro para la nación.
5- Crear profunda convicción que nadie es dueño de la verdad absoluto, … Solo Dios.
A mi modo de ver, y desde mi perspectiva de emigrado libanés, en la Caracas amplia y tolerante digo, que todos los tanteos de una patria nueva deberían de tener a estas cinco condiciones como el Alfabeto, la A y la Z.
Michel Assaf …. Pdte UCLV
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